El pollo se quema fácil. Tiene menos grasa interna que la carne roja, la piel se deshidrata rápido y los azúcares de cualquier marinado caramelizan antes de que el interior esté completamente cocido. Por eso muchos terminan con piel negra por fuera y carne cruda por dentro.
Asar pollo correctamente es un ejercicio de control térmico.
Lo primero es entender que el pollo no debe comenzar sobre fuego directo intenso. Necesita calor medio y, preferentemente, cocción indirecta en la primera fase. Si lo colocas directamente sobre una brasa muy fuerte desde el inicio, la piel se quema antes de que el centro alcance los 74 °C internos recomendados.
Aquí es donde el combustible marca diferencia. El carbón de coco Cocogrill genera una brasa estable y uniforme. No produce picos agresivos ni llamaradas constantes, lo que facilita trabajar zonas diferenciadas en la parrilla: una zona directa para sellar al final y otra indirecta para cocinar lentamente.
Segundo punto clave: controla las llamas. Las llamaradas se producen cuando la grasa cae sobre la brasa. Si el carbón es inestable o genera combustión irregular, las llamas son más frecuentes. Con carbón de coco, la combustión es más limpia y controlada, reduciendo ese riesgo. Además, al producir prácticamente cero humo visible una vez estabilizado, puedes ver claramente lo que ocurre y reaccionar a tiempo.
Tercero: seca la piel antes de poner el pollo en la parrilla. La humedad superficial retrasa el dorado uniforme. Si usas marinados con azúcar o miel, aplícalos en la etapa final, no al inicio.
Cuarto: trabaja por etapas. Cocina primero a temperatura media en zona indirecta hasta que el pollo esté cerca del punto interno deseado. Después muévelo a calor directo moderado para dorar y lograr piel crujiente. Este método evita carbonización prematura.
El carbón de coco es especialmente útil en esta técnica porque mantiene temperatura constante durante todo el proceso. No necesitas agregar más combustible a mitad de cocción, lo que evita alteraciones bruscas en el calor.
Asar pollo sin quemarlo no es cuestión de suerte. Es cuestión de crear un entorno térmico estable y trabajar con paciencia.
Si quieres resultados consistentes, comienza por una brasa firme y controlada. Utiliza carbón de coco Cocogrill para mantener calor uniforme, reducir humo innecesario y cocinar el pollo de forma pareja, jugosa y bien dorada. El secreto no está en el adobo; está en el fuego que lo cocina.